“Los jueces aplican las leyes como mejor les parece”

IMG_ru7lkhRodrigo Ruiz Almonacid tenía 22 años cuando el 12 de noviembre del 2014, mientras viajaba en el asiento trasero de un auto conducido por un amigo borracho, falleció al salir eyectado del vehículo en la ciudad de Concepción. Su caso no ha presentado mayores avances, lo que su familia atribuye a la lentitud de la justicia y a la poca cooperación de los otros dos ocupantes del auto.

A casi dos años del fatal choque, María Eugenia, madre de Rodrigo clama por justicia y verdad, además de derribar mentiras que se tejen frente a la muerte de su hijo y que según relata, solamente acrecientan el dolor de su temprana partida.

“Me enteré de la muerte de mi hijo por carabineros cuando alrededor de las 7 am. tocaron el citófono en mi casa y me preguntan por Rodrigo Ruiz Almonacid y le digo que sí, que es uno de mis hijos,  pero que él estudia en Concepción así que no se encuentra en casa. Carabineros me pide que salga porque necesitan hablar conmigo y ahí al salir, comprendí todo.

Fui hasta la reja y me dicen que cerca de las 03:30 había habido un accidente y que mi hijo había fallecido. Yo simplemente no lo quería creer.

Eran tres personas las que iban en el auto: el conductor, el copiloto y atrás venía mi hijo durmiendo. Todo esto lo sé porque lo relató el copiloto, que era el dueño del vehículo y le pidió al otro amigo que manejara porque venían con trago, pero como el papá del conductor era carabinero, les podía sacar los partes o ayudarlos si tenían algún problema.

El inculpado y conductor, Máximo Otárola, de unos 24 años, nunca reconoció nada ni dio la cara, al contrario, siempre está tratando de zafar de cualquier responsabilidad. Esta persona nunca se acercó a pedirnos disculpas o decir que lo sentía, pero yo sí cada vez que lo veía le pedía que dijera la verdad, porque él llegó hasta a inventar que iba una cuarta persona y que esa persona iba manejando.

En una oportunidad yo iba con mi hija mayor y nos encontramos con él y me dijo que lo que pasaba era que tenía miedo de confesar y decir lo que había pasado. También traté de hablar con la mamá de este joven para implorarle que hablara con él y que lo hiciera entrar en razón porque yo entiendo que ninguno de ellos buscó esto, pero soy yo la que se llevó el dolor mayor y a eso tengo que sumarle las mentiras.

Todos los que viajaban esa noche en el auto eran amigos, se conocían de toda una vida porque todos vivían relativamente cerca. Yo suponía que eran amigos, pero está claro que no era así o de lo contrario, no hubieran actuado así.

Se han hablado tantas cosas que no son ciertas y que me duelen más todavía, incluso en los medios, porque decían que mi hijo iba tonteando con el cuerpo afuera, pero eso no es verdad. Rodrigo no era osado y eso lo saben todos los que lo conocieron. Mi hijo murió, y murió decapitado al salir disparado, pero no fue algo que él se buscó.

Ellos venían en ese auto después de haber estado en una discoteque, pero mi hijo no se bajó, sino que se quedó durmiendo en la parte de atrás del auto porque había tomado y eso lo confirmó el dueño del auto.

Después de salir de la discoteque , se sacaron fotos. Hay imágenes que  el conductor y el copiloto le sacan al velocímetro marcando 140 km/hora y después a 180 para más rato sacarse selfies conduciendo e incluso, le sacaban fotos a mi hijo durmiendo atrás. Ellos hicieron de esto un juego, creían que lo estaban pasando bien, sin embargo, condujeron a la muerte a mi hijo que sí había sido responsable, pero el auto se les fue en una curva y era algo lógico si iban a 180 o quizás a más.

Conozco tan poco de como ha ido avanzando el caso, hay cosas que yo no sé. Lo poco que me han dicho es que el auto lo periciaron ese día y después se lo entregaron inmediatamente a su dueño, ahí lo desarmaron y supongo que después lo vendieron por piezas para que desapareciera.

No hemos podido tener justicia porque usted sabe, si uno no paga un buen abogado las cosas no avanzan y aquí estamos, sin tener a nadie preso.  Cuando creí que íbamos a tener avances y el conductor del auto tuvo que declarar, prefirió guardar silencio y quedamos nuevamente en nada.

Nosotros nos apoyamos solamente en nuestra voluntad para seguir adelante, no tenemos nada más.  Con mis hijas, lucho día a día por estar unidas para enfrentar lo que venga.

No puedo entender como los carabineros no pudieron avanzar más si al momento de llegar al accidente ven que hay un joven atrapado, mi hijo que había salido impulsado fuera del auto y había muerto decapitado y otro joven, parado afuera del auto y que carabineros le crea el testimonio de que iba una cuarta persona manejando, pero que no le saben el nombre ni ningún dato porque se arrancó. Eso me parece terrible.

La Ley Emilia se está aplicando por parte de la justicia de manera ineficiente. Siempre vemos en la tele casos de personas que asesinan y se inician juicios, pero quedan en nada que es lo que está pasando con el caso de mi hijo Rodrigo. Es como si la ley la acomodara cada juez a su gusto como pasó con el caso del futbolista que atropelló a una chica y al final, casi parecía que culpaban a la joven y no a él, claro, porque es  famoso y con recursos.

Si carabineros se fuera a parar afuera de una discoteque ¿qué pasaría?, claro, se darían cuenta que salen los jóvenes borrachos, algunos hechos bolsa y todos ellos se suben igual a su auto y se van. Carabineros dice que no puede llevarlos presos todos, pero ahí uno se da cuenta que no se aplica la ley porque está claro que no se puede conducir con alcohol. Ni quienes deben hacer cumplir las leyes las aplican como se debe».

Macarena Benítez

Periodista

Fundación Emilia Silva Figueroa, Víctimas de Accidentes

 

“A pesar de todo, yo confío en que se hará justicia por la muerte de mi hermano”

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Floridor Acevedo falleció atropellado el 1 de mayo del 2015 por un hombre que tuvo la frialdad de descender de su camioneta, mirar al hombre tendido en la calle agonizando y volver a subir a su  vehículo para emprender la huida. Hoy su familia enfrenta por un lado el dolor de esta injusta pérdida, pero además, debe esperar la resolución de la justicia ante la solicitud del acusado de anular el fallo que lo había condenado a dos años de cárcel efectiva. Justicia, dignidad, compañía y no dejar que esta muerte quede en el olvido.

 Ana Acevedo habla con voz pausada y con un dejo de cansancio luego de terminar una jornada más de trámites en tribunales y largas conversaciones con fiscales, tratando de abrir puertas para recibir esa anhelada justicia que hasta ahora, le es esquiva.

Fue en mayo del 2015 cuando un hombre borracho atropelló al mayor de los hermanos Acevedo y desde ese momento,  nada ha sido igual. Y es que la partida de Floridor (79) duele y no sólo en sus más cercanos, sino que en todos los que lo conocían por  su chispa,  honestidad, jovialidad y por ser el puntal de la familia, además de un destacado jugador de rayuela, reconocido en la Provincia de San Antonio.

Justamente estaba con sus compañeros y amigos rayueleros compartiendo en el “Club Ferroviario de Rayuela” la madrugada del 1 de mayo cuando al retirarse, tuvo que esperar por más de una hora locomoción hasta su casa. Fue ahí cuando  vio luces que quizás en la oscuridad de la noche las confundió con las de un colectivo y al intentar acercarse, cayó al suelo siendo atropellado por Aldo Rojas Hernández, reconocido por ser dueño de un local nocturno de San Antonio.

Existen evidencias de video que demuestran este fatal atropello, sin embargo, el autor del hecho se bajó de su vehículo, vio el estado de Floridor y luego, partió a toda velocidad dejando sin auxilio a Floridor.

A las 15:00 horas del día siguiente Aldo Rojas decide entregarse  a  la PDI acompañado de su abogado y recién dos horas después se le practica la alcoholemia, la que según los informes, arroja 0% de alcohol en la sangre.

Este caso se ha convertido en uno de los emblemáticos dentro de la Provincia de San Antonio dado que es el primero bajo la Ley Emilia, sin embargo, la tramitación no ha sido la que la familia espera y hoy deben esperar nuevas resoluciones ante la solicitud del acusado de la nulidad de la resolución del tribunal de San Antonio que ya había dictado dos años de cárcel efectiva.

Para Ana Acevedo, una de sus hermanas, este es un nuevo golpe “porque ya hemos sufrido mucho por ser pobres y porque esta persona contrató a un abogado que es una eminencia y que para nosotros es imposible pagar”.

“Aún con todo lo que hemos pasado, confío en que la justicia verá lo que pasó y hará lo suyo para que por fin mi hermano y nosotros podamos descansar. Tengo fe en que le darán los años que merece por matar a una persona, porque era un hombre bueno y no un perro”, agregó Ana.

“Todo esto ha sido humillante, imagínese que acá toda la familia y los amigos nos organizamos para vender plato único con pescado frito para pagar el abogado que nos pidió $1.200.000 sin que viéramos ningún resultado positivo, hasta que debí decirle que dejara el caso porque no podía seguir pagando… ¿cómo lo iba a hacer si al final era mi hermano el que me ayudaba a vender ensaladitas para tener para nuestros gastos y ya no lo tengo?”.

“Nos hemos encontrado de frente con jueces vendidos acá en San Antonio, pero aún así , cuando he ido a declarar, me encomiendo y pido la justicia de Dios y de los hombres para mi hermano porque se lo merece. Imagine que ya ha pasado casi un año y todos siguen acá pendientes de su caso y extrañándolo”, enfatizó una de las hermanas de Floridor.

“Debemos agradecer eso sí a la Fundación Emilia por su apoyo y por orientarnos, porque gracias a eso no decaemos cada vez que recordamos que a mi hermano hay que ir a verlo a un cementerio mientras que este tipo anda suelto en la calle disfrutando de todo”, se lamentó Ana quien continúa a la espera de un fallo definitivo, anhelando que la justicia no innove en el juicio por el asesinato de una nueva víctima inocente a manos de un borracho al volante.

 

Macarena Benítez Espinoza

Periodista Fundación Emilia Silva Figueroa

 

 

 

MASIVA MARCHA POR QUIENES YA NO ESTÁN CONCLUYÓ CON CONFORMACIÓN DE FRENTE CIUDADANO DE FISCALIZACIÓN A JUECES Y FISCALES

El 22 de Noviembre

#MarchoPorTí

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Familias de todo Chile concurrieron a la convocatoria hecha por la Fundación Emilia, Agrupación Amor de Papá, Movilh y los impulsores de la Ley Luciano para demandar una justicia comprometida con las víctimas, que se caracterice por un trato digno y por el respeto y defensa de todos y todas.

Haciendo eco de una demanda ciudadana y de la necesidad de las familias de víctimas por expresar su descontento con fallos y determinaciones polémicas de jueces y fiscales, la Fundación Emilia en conjunto con la Agrupación Amor de Papá, Movilh (en representación de la Ley Zamudio) y los impulsores de la Ley Luciano convocaron a esta marcha que reunió a cerca de mil personas bajo el lema #MarchoPorTi.

Lienzos con los rostros de víctimas de delincuentes al volante desfilaron junto a globos y consignas para protestar de manera pacífica por una justicia que no siempre está del lado de las víctimas y las familias y que se expresa en salidas alternativas, juicios abreviados, procesos interminables y poca empatía que termina por revictimizar.

Es por esto que al cierre de la marcha, representantes de las cuatro organizaciones suscribieron con su firma un Frente Ciudadano de Fiscalización de Jueces y Fiscales que pretende llevar la voz de los afectados ante las autoridades para el cumplimiento y respeto de sus derechos.

Así lo señaló Carolina Figueroa, Presidenta de la Fundación Emilia quien agradeció a todos los asistentes expresando que “hoy estamos aquí porque hemos pasado por fiscalía y tribunales y no hemos encontrado la justicia que merecíamos, al contrario, hemos sido revictimizados por un sistema que no ha tenido ninguna consideración con nosotros los familiares y amigos de quienes ya no pueden marchar, pero nosotros seguiremos en pie por ellos, para seguir adelante con este frente ciudadano”.

“Exigimos que se cumpla el decálogo del Ministerio Público y que los fiscales lleven las causas correctamente. Queremos una justicia comprometida con las víctimas y no con los victimarios, por lo que esperamos que las autoridades se reúnan con nosotros y nos den las explicaciones que merecemos”, agregó Carolina Figueroa.

Por su parte, Miguel Angel Rendón (papá de Luciano) e impulsor de la ley del mismo nombre, valoró la conformación de este frente indicando que “nos parece un protocolo absolutamente necesario a la luz de esta realidad donde tenemos un sistema de justicia que opera entre comillas, pero que en el fondo no hace bien su pega, a pesar de sus sueldos millonarios”.

“El caso de mi hijo lo han visto cinco fiscales y no hemos tenido solución, incluso le hemos dicho a la misma Presidenta Bachelet que la justicia está arreglada y es por eso que este esfuerzo ciudadano es un paso más para que se cumpla la ley y cuando esto no suceda, daremos las luces de alerta y lo informaremos a la ciudadanía”, explicó Rendón.

Asimismo, la Agrupación Amor de Papá en voz de David Abuhadba, calificó esta firma como “una tremenda noticia para todo el país, porque confluimos distintas organizaciones en este gran frente de fiscalización hacia quienes no están haciendo un buen trabajo”.

“Es tremendo que todas estas personas hayan llegado hasta acá aun habiendo perdido a familiares y amigos. Vemos con rabia e impotencia como jueces y fiscales que ganan millones basurean a familias con historias terribles, abusando de ellos y sin aplicar la ley como se debe”, afirmó.

En representación de Movilh, su vocero Oscar Rementería indicó que “Durante más de 21 años hemos estado representando y apoyando a familias de víctimas de la discriminación, de la violencia y de la muerte y en ese sentido, consideramos que es muy importante poder agruparnos con quienes han sufrido situaciones similares, pero quieren cambiar esta realidad”.

Rementería agregó que “hoy se ha marcado un hito histórico en cuanto a reunir a tantas personas que nos hacemos cargo de los cambios que necesita el país en cuanto a fiscalización. Con esto decimos basta a la mediocridad y a las injusticias por parte de quienes deben aplicar las leyes”.

Al finalizar esta importante marcha, las familias soltaron globos al cielo en honor a quienes ya no están y como una manera de reafirmar su compromiso por la búsqueda de justicia en sus casos y que su muerte no quede impune.

«Se supone que un juez debe respetar la ley y no atropellar e intimidar con un arma»

La tarde del 4 de octubre, Elena Zavala (64años)  fue atropellada cuando se dirigía desde un bingo hasta su casa. Podría ser uno de los muchos otros casos de atropellos que lamentablemente suceden a diario, pero un elemento extra llevó este caso a las portadas de los diarios y a las luces de la televisión.

El autor del hecho, Anibal Rey Ríos, juez del Segundo Juzgado de Valparaíso había huido del lugar de los hechos y luego que testigos anotaran su placa patente y otros lo siguieran, sacó un arma para intimidar según lo que señaló a la prensa  “al sentirse perseguido porque pensé que me iban a asaltar”. 

Más de un mes después, Elena continua en reposo con graves lesiones en su pierna, pero por sobretodo, con secuelas anímicas tanto por el atropello como por la actitud del autor, quien junto con darse a la fuga, aseguró que había tomado contacto con la víctima para prestar ayuda, cosa que Elena explica, no ha ocurrido.

«Se supone que un juez debe respetar la ley y no atropellar e intimidar con un arma»

El 4 de octubre venía de un bingo del centro de madres, allá estuve toda la tarde con mi nieta de 5 años y a la hora de venirnos, ella me dijo que quería devolverse con mi hermano y así lo hicimos, porque me vine después con mi amiga Ana María.

Pasadas las 8 de la tarde, veníamos con ella caminando hacia mi casa y cruzamos en Agua Santa por el paso de cebra a la altura de la bencinera. Aunque era el paso de cebra, esperamos igual a que se detuvieran los autos y recién ahí cruzamos cuando de repente vi venir una cosa blanca cuando ya estaba cerca, casi encima mio y de ahí no supe más hasta que me vi tirada en el suelo.

El auto bajaba desde Agua Santa hasta el centro de Viña, venía con exceso de velocidad y adelantó a los autos que sí se detuvieron y fue ahí cuando me agarró. Mi amiga se salvó de milagro porque iba un paso más adelante, pero sintió el roce.

Lo que más me dolió fue saber que el tipo que me atropelló era un juez y que aún con eso, no paró a prestarme auxilio ni a preguntar si estaba grave, él arrancó como un cobarde.

A mí me ayudaron mi amiga y gente que estaba por ahí, pero también vecinos de los edificios porque el ruido fue fuerte, así es que es ilógico lo que dice esta persona que no se dio cuenta que me había atropellado.

Me sentí tan mal cuando reaccioné y me vi tirada en el piso sin poder moverme porque estaba morada entera y con un dolor espantoso en las piernas, que ni con la ayuda de la gente pude enderezarme.

Hubo un testigo que iba en su auto con su esposa y una guagua y ellos al darse cuenta que el tipo se estaba fugando decidieron seguirlo y recién lo pillaron en la Gruta Lourdes y fue ahí cuando él para, saca el arma y los amenaza como dijeron en las noticias.

 Yo no creo para nada esa versión que entregó que pensó que lo querían asaltar y que por eso sacó el arma, eso no es cierto. Lo que pasó es que él supo que había atropellado a alguien y quería arrancar rápido y al darse cuenta que no podía, se le ocurrió amenazar.

Esta persona estuvo en el sur por dos semanas, se arrancó y en ese tiempo pudo demás hacerle todos los arreglos a la camioneta y por eso cuando después ya lo encuentran dice que le revisen el auto porque no tenía nada.

Es imposible que no se haya dado cuenta, porque un señor desde un cuarto piso del edificio que está cerca de ese cruce pudo captar todo, sintió el ruido y se asomó, es porque hubo ruido suficiente. Tampoco fue tarde, así que no puede decir que fue porque estaba oscuro y con el alto tráfico de autos que vienen y van a Santiago, está muy iluminado siempre.

Todo fue muy rápido, pero lo único que pensaba mientras estaba tirada ahí era menos mal que mi nieta se había ido antes o si no me la mata. Cada vez que recuerdo en mi cabeza el momento, agradezco que la niña se haya querido ir antes con mi hermano o si no hoy estaría llorándola.

En todo este tiempo este tipo no ha tenido ningún contacto conmigo ni con mi familia. Ya no sé cómo calificarlo, porque miente diciendo que se ha acercado a mí para saber si estoy bien, pero eso no es cierto, ninguna llamada ni visita, nada y eso me parece una nueva burla.

La ambulancia llegó, me entablillaron y me pusieron cuello y en ese rato ya estaba conmigo mi otra hija. Nunca perdí el conocimiento, pero cuando llegué al Hospital Gustavo Fricke, el médico me evaluó y me dijeron que debía operarme la pierna izquierda por fracturas múltiples, pero yo no quise. El doctor le dijo a mi hija que necesitaba operarme, pero que era mejor que me llevara a una clínica privada y que ahí me operaran de urgencia porque tenía a otra paciente con el tobillo roto y ya llevaba esperando 24 horas sentada en una silla porque según lo que nos dijo, no habían camillas.

¿Se imagina lo que era para mí quedarme sentada ahí con el dolor esperando que se desocupara un pabellón y que llegara un médico? Para mi familia era imposible, porque se trata de una operación que por lo bajo cuesta 5 millones y para nosotros es inalcanzable, es otra nuestra realidad.

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Todavía no sé cómo voy a quedar porque tengo que ir a otro control, pero lo que sí sé es que a lo menos son dos meses en cama sin mover la pierna . Mi hija me levanta de a poco y logro sentarme un rato en el sillón, porque tengo que ir preparándome para bajar esta tremenda escala cuando tenga control. Hace siete años que soy viuda y nadie más nos puede ayudar a desplazarme hasta llegar a la calle.

Antes de esto, mi vida era otra; iba a curso de pintura en yeso, bordado de cinta, iba al centro de madres, tenía reuniones todas las semanas, pero además me  hacia cargo de la casa y de mi nieta porque mi hija estaba enferma y ahora nada de eso puedo hacer y necesito ayuda para todo, desde lavarme hasta ir al baño y esperar a que haya alguien en la casa para que me puedan acomodar.

Todo lo que estoy pasando no se compensa con nada. Nada me puede devolver todo este tiempo perdido donde he estado tan deprimida y triste, llorando por este antes y después que me tocó sin que yo cometiera ninguna irresponsabilidad.

Yo lo que espero es justicia por todo el daño que me hizo. Quiero que tenga un juicio como cualquier persona y no que por ser un juez tenga garantías o un tratamiento especial que después lo vayan a dejar libre.

No sabemos nada del avance del juicio, solamente que han llamado a testigos desde la PDI , pero nada más, así es que nos sentimos pasadas a llevar y no tenemos idea si eso es porque es una persona importante y están tratando de ocultar algo o simplemente mi caso se llevará así.

 “Nosotras sufrimos con lo que le pasó a mi  mamá, pero la tenemos aquí y a mi hija igual. No las tenemos que ir a llorar a un cementerio, pero aun así, sufrimos y tenemos un gran gasto económico y el desgaste psicológico para ella y para todos, como la preocupación para que su recuperación sea total”, explica su hija Johana.

Tengo muchos gastos y la plata no alcanza; pañales, remedios y sin contar que me siento mal anímicamente, pero no puedo ir al psicólogo. Aún no viene la asistente social, pero hemos avanzado en que mi nieta ya tenga una visita al psicólogo porque ella también quedó muy afectada porque podría haber terminado grave o quizás muerta y porque ve a su abuelita en una cama todo el día y ya no puedo hacer con ella todos los planes que teníamos.

No he tenido atención psicológica aún porque ellos no hacen domicilio y yo no me puedo mover, pero estamos conversando para que vengan aunque sea una sola vez y me ayuden para estar con más ánimo.

Me siento decepcionada porque después que salió en las noticias al día siguiente se olvidó todo y no hay avance, menos creo que vaya a tener justicia. No me siento resguardada mientras él, la persona que me atropelló, vive su vida normalmente y nadie sabe si lo volverá a hacer  y seguirá pensando que en vez de atropellar a una persona, atropelló a un perro sin ninguna contemplación.

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Hay cosas muy extrañas en todo esto porque cuando atropellaron a mi mamá porque carabineros dijo que con la patente podían ubicar la dirección y ahí se dieron cuenta que la dirección registrada era la de tribunales y obviamente estaba cerrado porque era un día domingo en la noche, pero no pasó nada porque no fueron tampoco el lunes a primera hora entonces, para nosotros, acá hay un trato preferencial que no da ninguna tranquilidad.

Yo creo que Aníbal Rey iba manejando con trago porque o si no hubiera medido sus actos y no se hubiera arrancado ni menos sacar un arma. No quiso dar la cara y prefirió arrancar y por eso, para mí tiene muy bien puesto su nombre de Juez de Hierro aunque yo creo que es más un cara de palo. No puedo perdonar a alguien que se esconde en su cargo, que miente y que me trató peor que a un animal atropellado… simplemente no puedo”.

Por Macarena Benítez Espinoza

Periodista Fundación Emilia Silva Figueroa. Víctimas de Accidentes

 “Hemos recibido amenazas de muerte de la supuesta autora del atropello a mi papá”.

La mañana del 20 de agosto, José Reinaldo Rojas Donoso de 63 años se dirigía en su bicicleta a su trabajo en un fundo en la localidad de Santa María en la Región de Valparaíso cuando fue embestido por un automóvil blanco conducido por una mujer que se dio a la fuga. A poco más de dos meses de ese día, José ha debido enfrentar 8 cirugías y un constante deambular por hospitales y especialistas para avanzar en superar las secuelas que le produjo el atropello, sin embargo, las consecuencias psicológicas y económicas en su familia han sido más fuertes aún y acompañan de manera dolorosa todo el proceso judicial que esperan lleve a la cárcel a la autora de este delito.

Naike Rojas relata los dramáticos meses que han pasado desde que su papá fuera atropellado en agosto de este año no sólo desde el punto de vista médico, sino que también en lo emocional como familia al verse enfrentados a la lentitud de la justicia e incluso, a amenazas de muerte para acallar el caso policial.

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“Mi papá el 20 de agosto salió de la casa alrededor de las 06:30 de la mañana e iba a su trabajo, haciendo el mismo recorrido hasta el fundo donde trabaja hace más de 40 años en Santa María, en la Región de Valparaíso y en ese trayecto fue atropellado por un Nissan blanco conducido por una mujer.

Habían otros temporeros que a esa hora estaban esperando locomoción y ellos relatan que tuvieron que hacerse a un lado porque el vehículo iba en zigzag y sin luces.

Una de las vecinas del sector –que después auxilió a mi papá- ve claramente el vehículo y nos cuenta que le había comentado a su hermano que a más de alguien iba a chocar y que justo en ese minuto siente el impacto. Cuando sale corriendo, se da cuenta que hay un ciclista tirado y al revisar los documentos constata que era mi papá, pues coincidió que somos amigas.

Mi papá usaba todos los implementos de seguridad para andar en bicicleta así es que es imposible que no lo haya visto y fueron esas mismas medidas como el casco lo que ayudaron a que no muriera ahí tirado. Él intentaba pararse, pero no podía porque tenía fracturas múltiples en caderas, piernas y pelvis, hemorragias cerebrales y debió ser operado de su columna por lo que estuvo en riesgo vital.

La mujer que lo atropella se dio a la fuga y al principio, la investigación avanzaba muy lento y recién al movernos por las redes sociales y después de dos meses hemos ido recibiendo más testimonios y datos.

José RojasMe duele mucho todo esto, ver a mi papá mal, pero además, como nos ha afectado en la familia, porque hasta yo he recibido amenazas de muerte de la misma persona que se supone que atropelló a mi papá. Todas esas evidencias ya las tiene mi abogada y Fiscalía para resguardarnos.

En lo laboral nos encontramos además con varias sorpresas porque cuando lo derivaron del Hospital San Camilo de San Felipe al Hospital San Juan De Dios en Los Andes nos dimos cuenta que Fonasa de mi papá estaba bloqueada y que no había pago de cotizaciones  aunque lleva más de 40 años trabajando con el mismo empleador como administrador de campo cumpliendo varias funciones.

El parte que elaboraron los carabineros de Santa María también está errado y eso también nos atrasó porque su proceder no fue el adecuado, por lo tanto, todo el proceso lo llevó después carabineros de San Felipe que ha seguido la investigación y ahora sí sentimos que todo esto tiene un rumbo y que se logrará justicia para mi papá.

Todas las pruebas apuntan a la misma persona y es un secreto a voces en la comuna, pero debemos dejar que avance la investigación. Con mi mamá nos sentimos muy decepcionadas porque todo es lento, todo es burocrático y muchas veces se hace mal especialmente para quienes no tenemos recursos.

Esta persona que está inculpada de haber atropellado a mi papá trabaja en el mismo hospital donde él está internado por las secuelas y nosotros llegamos a tener miedo de que pudiera hacerle algo, pero afortunadamente la Fiscalía interpuso medidas de protección y eso nos deja más tranquilos, porque definitivamente ya no sabemos qué hacer con las amenazas de muerte. Esto es muy fuerte para todos, pero vamos a seguir hasta lo último.

Yo confío en que sí se cumplirá la Ley Emilia y que se aplicará de manera correcta, es más, debería haber existido desde mucho antes porque ayuda a procesar el dolor y sufrimiento de tantas familias que hemos pasado por todo esto frente a personas irresponsables que provocan tanto dolor como esta mujer borracha que ni siquiera es  capaz de prestarle ayuda a mi papá y que se arranca sin saber si dejó a un hombre muerto o vivo.

Nuestro temor de cada día es qué va a pasar si esta persona que está libre vuelve a causar un atropello o un choque y provoca de nuevo este dolor y angustia en otra familia, pero justamente por eso es que esta ley es tan importante, porque esperamos que en este proceso la gente tome más conciencia y ya ni siquiera se planteen tomar o drogarse y después manejar.»

Macarena Benítez Espinoza

Periodista

Con la participación de la Subsecretaria de Previsión se realizó seminario de «Formación ciudadana y Seguridad Vial»

Con la exposición de la Presidenta de Fundación Emilia Carolina Figueroa y el asesor jurídico de la Subsecretaría de Previsión Social Pedro Aravena, se desarrolló el Seminario «Formación ciudadana y Seguridad Vial: Desafíos de la Sociedad Contemporánea«, organizado por la Fundación Emilia en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.

En su alocución, tanto Carolina Figueroa como Pedro Aravena entregaron cifras de accidentes viales y  laborales relacionados con la variable de alcohol/drogas y el área económica del transporte. El asesor jurídico destacó los avances de la legislación laboral para establecer regulaciones específicas para los trabajadores del área, agregando que la nueva Política de Seguridad y Salud Laboral, desarrollada por la Subsecretaría de Previsión Social, pondrá énfasis en la prevención de los accidentes de trabajo y destacó la labor en este ámbito que realiza la sociedad civil, con entidades como la Fundación Emilia.unnamed (1)

Por su parte, la Presidenta de la Fundación Emilia, Carolina Figueroa, indicó que las personas deben hacerse cargo del tema de la seguridad vial, “si la ciudadanía entiende e integra que este es un problema cotidiano que debe ser abordado por todos sus componentes y que existen rostros tras las estadísticas, entonces podemos generar un cambio”, señaló.

Figueroa resaltó la necesidad de una política multisectorial para enfrentar la seguridad vial, en la que participe el Estado, las empresas, las organizaciones de la sociedad civil y los propios ciudadanos.

“Mi hija terminó el día más feliz de su vida muerta por culpa de un criminal borracho”

Uno de los momentos que más atesoran las familias son las licenciaturas de cuarto medio de sus hijos e hijas, pues representan el término de una etapa y el inicio de otra llena de sueños. Cynthia Esparza y su gemela Massiel tuvieron esta ceremonia en su liceo de Temuco un 1 de diciembre del 2001, pero a las pocas horas, la alegría de la familia se terminó. La joven de 17 años fue atropellada mientras esperaba un taxi junto a sus compañeros luego de un asado, falleciendo en el lugar.

El criminal conducía su camioneta con 2,45 gramos de alcohol en la sangre, llevando cajas de vino en el asiento del copiloto y portando documentos posiblemente  adulterados, pues en noviembre, y tras ser encontrado conduciendo en estado de ebriedad, la justicia le quitó su licencia.

Este es el doloroso relato de su madre, la Señora Sonia Morales,  quien revive estos años de búsqueda de justicia y de luchar por mantener viva la memoria de Cynthia, mientras se aferra a la secreta esperanza de que ninguna otra familia deba pasar por el dolor que ellos enfrentan día a día.

“Mi hija terminó el día más feliz de su vida muerta por culpa de un criminal borracho”

“Mis hijas el 1 de diciembre del 2001 se licenciaron de Cuarto Medio. Cynthia, mi lola a la que mataron tenía una gemela, Massiel, que sobrevivió al accidente.

Esa tarde habían ido a la casa del papá de una compañera que hizo asado de cordero para celebrar la licenciatura y después de eso, salieron hasta la carretera en grupo para tomar un taxi y venirse de regreso a la casa. Vieron un taxista que venía en sentido contrario que les dijo que daría la vuelta en U para recogerlas, justamente para darle el paso al auto que venía, pero en eso el vehículo los atropelló y me quitó a mi hija.

Ella falleció instantáneamente según me dijeron porque se golpeó muy fuerte la cabeza. La gente de las casas y los departamentos que estaban cerca acudieron a ayudar, pero quien venía manejando trató de escapar y no hizo nada para saber si podía salvarle la vida.

Una de las amigas me llamó y me dijo que mi hija había tenido un accidente y que llevara agua. Pensé que se había incendiado algo con el asado y partí junto a mis hijos mayores con botellas con  agua, pero cuando llegué allá había mucha gente, bomberos y carabineros y me quedé sin entender nada hasta que un carabinero se acercó y me dijo que me fuera al hospital para verla. Recién ahí supe que todo eso era a causa de mis hijas, aunque no era verdad que estuviera grave, sino que ella seguía tirada en el piso muerta porque recién a las 4 am levantaron su cuerpo, antes no se pudo pues no había un fiscal disponible.

Cynthia Esparza

Massiel no tuvo lesiones en el atropello afortunadamente, pues no sé cómo podría haber seguido viviendo sin mis dos pequeñas, pero otro amigo que las acompañaba estuvo en coma por un mes y otro chico terminó con un brazo fracturado y muchas heridas. Tuvieron suerte si se puede decir “suerte” porque era un grupo de 9 personas, o sea, podría haber sido mucho peor y terminar todos muertos.

Gastón Tagle, el hombre que me mató a mi niña  se quiso dar a la fuga. Después, en el proceso en tribunales, él se defendió diciendo que no había sido su culpa, sino que los chicos se tiraron encima de la camioneta, lo que no es cierto y más encima, no quería reconocer que venía con 2,45 gramos de alcohol en la sangre y hasta con cajas de vino dentro de la camioneta.

Esta persona tenía una sentencia del 15 de noviembre por conducir en estado de ebriedad, es decir, no debería haber estado manejando porque no tenía su licencia, pero cuando le quitó la vida a mi hija sí tenía sus documentos. Le pregunté esto que para nosotros fue tan horrible a Rodrigo Mena, que era el fiscal que en ese tiempo llevaba nuestra causa y me dijo que los únicos autorizados para que hayan hecho algo al respecto y ayudarlo eran los jueces así es que por ahí debe haber pasado algo como para que este señor pudiera manejar igual, a pesar de haber cometido un delito.

Para mí todo esto fue tan injusto, que comencé mi propia campaña mandando cartas a todas partes, incluso a los diputados y senadores desde esa fecha, el 2001 para que se cambiara esa ley porque la consideraba tan injusta, pero nadie me hizo caso.

A este hombre le dieron apenas 5 años de presidio y al final, salió libre a los 2 años y medio por buena conducta y como por si fuera poco, estaba en pensionado de la cárcel y no en una celda común, porque hasta en eso hacen diferencias y no los tratan como los verdaderos delincuentes que son.

Ni cuando fue el atropello ni cuando estuvo en la cárcel ni ahora que está libre, jamás hemos recibido ninguna palabra de arrepentimiento, un gesto de pedir disculpas ni suyo ni de su familia. Él puede disfrutar con sus seres queridos y a mí me queda sólo mirar fotos y hacerme a la idea que nunca más la podré abrazar, es más, cada vez que veo a Massiel, espero que entre mi hija Cynthia a la casa y eso es terrible, la recuerdo a cada instante.

No puedo ni siquiera dimensionar lo que vivió su gemela, ellas dormían en la misma pieza, iban al mismo colegio, usaban la misma talla de ropa y era tan difícil diferenciarlas que al final optamos por decirles simplemente gemelas y no sus nombres. Mi hija quedó destrozada y yo tan mal que tampoco podía sostenerla.

Cuando ella falleció yo no lo podía creer, pero a la vez fue bonito porque vino tanta gente a la casa, sus compañeros, amigos y profesores para hablarme de lo buena que fue mi Cynthia, incluso, me llegó una carta de la Ministra de Educación de la época lamentando su muerte. Eso lo atesoro hasta el día de hoy porque es una ayuda para mí para que nadie olvide los 17 años que la tuvimos con nosotros.

Cada día para mí levantarme es un sacrificio, pero a la vez es un logro porque todavía sigo con psiquiatras y psicólogos. No estoy bien… hay semanas en que un día me siento con ánimo y en los otros sólo lloro y quisiera tenerla conmigo. No me da el ánimo ni para salir a la calle, porque la gente cree que como han pasado varios años la pena se me debería pasar y no es así; sigo dependiendo de pastillas para dormir o si no es imposible. Mi familia desde ese día se rompió y siempre nos va a faltar ella, es irreemplazable.

Ahora, después de tantos años de pedirlo, veo que está la Ley Emilia que para mí es un gran avance, pero siento que las penas deben ser mayores. Los que no están de acuerdo con eso es porque o toman y manejan, o no han pasado por la pena que tenemos en mi familia y por eso no lo quieren entender. Un buen ejemplo sería que a la primera multa por conducir en estado de ebriedad se les quite para siempre su licencia de conducir, sin importar si causó o no un accidente, porque ya se ve que son unos irresponsables.

Pagar una multa o tener reclusión nocturna no es suficiente, porque nada de eso llena el vacío de perder a un familiar que amas o de vivir con temor a tener nuevamente un atropello o un choque cuando uno no tiene la culpa.

Yo les diría a todos que antes de tomar una copa, piensen si es necesario manejar, porque con sólo hacer eso, pueden convertirse en asesinos. Es mentira eso de “curado manejo mejor”, pero la gente le hace el quite y no lo quieren entender. Ellos pueden chocar, quedar mal o incluso morir también, pero ¿ y si no es así?, ¿ y si a los días ya pueden estar con sus familias y a nosotros nos dejan sin nuestros hijos?. Es cruel y nunca me voy a poder recuperar de esto y seguiré denunciando y apoyando para que nadie más pase por lo mismo.

Macarena Benítez Espinoza.

Periodista Fundación Emilia Silva Figueroa, Víctimas de Accidentes.

“Yo lo perdoné, pero vivo con el temor a que cause más muertes y dolor”

Verónica Reyes Riquelme, de 53 años sufrió un vuelco en su vida en mayo del año 2014. Un crimen vial, causado por un joven en estado de ebriedad que chocó el auto en el que viajaba junto a otras dos personas, no sólo le arrebató a su gran amigo, sino que la dejó con hemiplejia y requiriendo de la ayuda de terceros hasta para las tareas más simples.

Su trabajo como una reconocida orfebre y su diario vivir como una mujer alegre y dinámica se truncó. Los informes médicos indican que Verónica quedó con 2/3 de discapacidad, lo que le impide volver a trabajar. Este lapidario diagnóstico se suma a las dolorosas y costosas terapias de rehabilitación, mientras el culpable, un joven universitario, sólo recibió como castigo la suspensión de su licencia de conducir de por vida.

“Yo lo perdoné, pero vivo con el temor a que cause más muertes y dolor”

“La noche del 1 de mayo del 2014, pasadas las 04 am,  íbamos en un auto con mi amigo Carlos González  (43 años)  y mi ex pareja Gustavo Mora transitando por Eliodoro Yàñez con Los Leones en Santiago cuando se nos cruzó un auto a toda velocidad donde iban dos hombres jóvenes, el conductor era Andrés Goycoolea (20 años). Yo viajaba de copiloto y como el choque fue a un costado, quedé muy mal herida y quedé inconsciente.

Estos dos jovencitos venían de una fiesta e iban ebrios, borrachos y eso que eran estudiantes de la Universidad que uno podría pensar que son más conscientes, pero no, esa noche manejaron así de borrachos y  mi amigo Carlos sólo resistió 12 días  a todas esas lesiones y luego murió.

Después del choque,  me llevaron al hospital El Salvador y después fui trasladada por mi familia a la Clínica Alemana. Cuando llegué allí mi diagnóstico era la muerte casi segura por un politraumatismo con traumatismo encefalocraneano. No morí, pero por el infarto cerebral y las lesiones quedé con problemas hasta ahora y que son difíciles de sanar, yo no sé si algún día podré recuperarme. Fue todo tan terrible que debieron abrir mi cabeza y sacar huesos para descomprimirme.

Estuve hospitalizada por tres meses y dos semanas en la UCI y ahora mi recuperación es en casa.  Además de mis lesiones y secuelas donde necesito ayuda para casi todo, estoy con psicólogo y kinesiólogo y terapeuta ocupacional para tratar de recuperar mi vida, pero ha sido todo muy difícil y doloroso no sólo para mí sino que para mi familia que ven la diferencia entre quien yo era y quien soy ahora con esta hemiplejia del lado izquierdo.

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La justicia ha sido mala e injusta con nosotras y con muchos otros casos. No hay avances y cada fin de semana hay más y más noticias de este tipo. Yo esperaba que a él lo metieran preso por asesino y por todo lo que nos arrebató. Tengo pena y rabia porque cada vez que veo eso en la televisión recuerdo lo que nos pasó y que me dejó sin  poder caminar, sin poder mover la mitad de mi cuerpo y necesitando ayuda para casi todo

Nunca hubo una petición de disculpas o perdón de parte del conductor ni de su acompañante ni para mí ni para la familia de mi amigo, pero a pesar de todo lo que he pasado, yo ya lo perdoné.

1393712_537333529690702_1815975515_n«Los costos emocionales han sido altísimos y los financieros también y en nada de eso hemos tenido ayuda. Yo ya no puedo trabajar más… imagine lo que duele si soy orfebre, yo creo con mis manos y eso ya no lo podré volver a hacer por culpa de otra persona».

Mi mamá debió venirse desde Uruguay  y dejar todo botado allá para cuidarme y además, tuvimos que ver una cuidadora porque lo que antes hacía, ya no puedo hacerlo por mi cuenta.

Es una excelente labor la que se realiza con la Fundación Emilia y con otras organizaciones porque nos ayudan a que los sobrevivientes no quedemos desamparados y nos acompañan en buscar justicia y darnos algo de tranquilidad, porque por lo menos yo, sigo pensando que esta persona puede volver a cometer un crimen como este porque no hubo un castigo justo, solo le quitaron la licencia de por vida, pero no era suficiente. Es penoso que los ebrios no tomen consciencia, pero es peor que no haya un castigo social y que se  justifique que alguien maneje con trago.

Cada noche tengo miedo, cada vez que alguien de mi familia sale, tengo miedo de que los vayan a chocar, que los vayan a atropellar y que les pase lo que me pasó a mí porque aunque ellos sean responsables, hay gente en la calle que no lo es y que te trunca la vida como lo hizo este  muchacho conmigo. Yo lo perdoné, pero no sé si volverá a manejar y matar a alguien más».

 Ver  Informe Medico Verónica Reyes Junio 2014  emitido por la Clínica Alemana

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«Sus hijos quieren tener vacaciones e ir a verlo al cielo»

Mientras el país se paralizaba a la espera del partido final de la Copa América, un joven repartidor de pizza perdía la vida tras ser chocado. El autor del delito (que manejaba una camioneta robada) huyó del lugar de los hechos y Carlos Poblete (31 años) murió en el mismo lugar sin recibir ayuda de su victimario.

2 pequeños hijos de 10 y 5 años hoy lloran la partida de su padre, quien para buscar un mejor pasar para su familia, mantenía dos trabajos desempeñándose en las mañanas como chofer de una empresa y en las tardes, manejando una moto para repartir pizzas en Santiago.

Hoy sus hermanos y sus más cercanos llevan una nueva lucha en tribunales y enfrentan la pérdida de expedientes y la lentitud de un proceso que reconocen, los hace revivir el dolor de ese fatídico 9 de julio. A días de las Fiestas Patrias, se suman a la campaña de la Fundación Emilia y asumen el compromiso vial de no conducir luego de haber consumido drogas o alcohol, esperando que con este mensaje nadie más deba llorar por la repentina pérdida de un ser querido.

“Sus hijos quieren tener vacaciones e ir a verlo al cielo”

Javiera (18 años), la hermana menor de Carlos, toma fuerzas para  iniciar esta entrevista y relatar lo que sucedió esa noche con su hermano, con quien compartía el lugar de trabajo. Relatar paso a paso lo que significa para ellos la repentina muerte de Carlos y lo que han debido enfrentar en la búsqueda de justicia le afecta, pero a la vez le da la valentía para exigir que el asesino pague con cárcel el haberle arrebatado a quien era “la alegría de la casa”.

“Él estaba trabajando como repartidor de pizza en San Bernardo y como a las 20:00 horas iba a dejar un pedido cuando ocurrió el accidente. Yo trabajaba con él en la misma pizzería cuando me llaman a mi celular y era una paramédico para avisarme que había tenido un accidente y que fuera rápido.

Todavía no lo asimilamos porque él era muy alegre… nos hacen falta sus tallas, realmente seguimos esperando que se abra la puerta y que vuelva.

Todo nos da impotencia porque en Fiscalía todo lo demora y hasta se les pierden los papeles del caso y lo que nosotros queremos es que quien lo atropelló no siga libre. Un primo lejano nos ha ayudado en los pasos que tenemos que seguir y también la gente de la Fundación Emilia que nos entiende en este dolor.

La persona que lo mató se fugó y hasta el día de hoy sigue libre, sin estar ni un solo día en la cárcel. Sabemos que la camioneta era robada, así que después del atropello, carabineros llegó hasta la dueña del vehículo y ella dijo que no había tenido nada que ver y ahí partió otra parte para nosotros porque hay muchas cosas que están confusas y al final, uno no sabe qué creer.

Imagine la pena que nos da que se viene el 18 de Septiembre y no lo vamos a tener para poder darle un abrazo, para reir y compartir con él. Sé que mi hermano no fue irresponsable y que no tuvo ninguna culpa, pero igualmente, le pido a todos los que van a salir que no conduzcan con alcohol, que sean responsables y no causen dolor.

«Es terrible escuchar a mis sobrinos y darnos cuenta de cómo les afecta no tener a su papá. El más pequeño, dice que quiere tener vacaciones y viajar al cielo para verlo y el más grande, todavía se pregunta por qué le tuvo que pasar esto a su papá si era bueno y joven. No sabemos cómo hacerlo porque cuando vamos al cementerio nuestros sobrinos no se quieren volver a la casa y quieren traerse a su papá… esto no se lo damos a nadie y es injusto que nosotros suframos a diario y la persona que lo mató esté tranquilo en su casa.»

He leído que han bajado las muertes con la Ley Emilia, pero uno como familiar sigue sintiendo que no es suficiente cuando realmente los que hacen mal su trabajo son los encargados de la justicia en tribunales y no estas instituciones.  Sólo podría pedir que ya no haya más muertes y que la gente sea responsable porque este dolor en vez de disminuir, sigue creciendo y no creo que nadie quiera eso para su familia”.

Andrés (30 años) es el hermano del medio y quien ha debido encabezar los trámites judiciales y lidiar con una justicia que califica como “lenta y donde parece que no les importa el sufrimiento de las familias”.

“Cuando enterramos a mi hermano, ya sabíamos gracias a testigos quien lo había matado. Es un delincuente y no sólo por el choque, sino que ya tenía delitos previos, tanto así que había salido en un reportaje de la televisión por la receptación de especies que hacía y esa es otra cosa que no entendemos porque él ya debería haber estado preso. Tenía un prontuario y nadie hizo nada.

La camioneta que él manejaba estaba encargada por robo desde el 2012, pero lo raro es que el TAC que estaba a nombre de la dueña del vehículo tenía todos sus papeles al día y eso nos hace pensar que hay una mano negra y que por eso todo el proceso del caso de Carlos se demora y se pierden papeles y pasamos una serie de irregularidades que no deberían ocurrir.

En lo judicial se han perdido declaraciones de 3 o 4 testigos que en su momento dieron todos los detalles de lo que habían visto, pero ahora, carabineros nos dice que esos papeles no están y eso es un retroceso porque podrían ser un aporte importante para detener al asesino. Nosotros hicimos toda una campaña por redes sociales para encontrar a los testigos y fue así que ellos nos dijeron que habían cumplido con el trámite y que le habían hablado todo lo que vieron a carabineros, pero ya no nos sirve porque lo perdieron. Es insólito.

«No me consta que ellos estén haciendo bien su trabajo y es terrible tener que revivir todo, pero seguiremos haciéndolo por él y por buscar justicia. Creo que nadie está preparado para tener que hacer estos trámites, nadie piensa que tendrá que llegar a donde un juez para que encarcelen a quien te quitó a tu hermano y tratamos de hacerlo de la mejor manera, pero la impotencia está viva.»

He pensado mucho en todo esto y en por qué debe haber una ley que te recuerde algo que es obvio, pero además, está la Ley Emilia que es muy importante e igual no la cumplen, igualmente uno como víctima tiene que ir y exigir que la apliquen y eso no es justo para nosotros.

No es lo mismo prepararse para la muerte de un ser querido a recibir esa llamada desgarradora. Yo estaba tomando once con su señora, sus dos hijos y mi mamá y cuando me enteré por teléfono no lo podía creer y pensé que era una broma. Tener que decirles que ya no estaría más es lo peor y más difícil que me ha pasado.

Mi mensaje para este 18 es apoyar lo que dice la Fundación Emilia: si vas a tomar, pide un taxi, pero no arriesgues tu vida y la de otros porque hay muchas cosas entretenidas en la vida, pero el alcohol y la conducción no se complementan. Disfrutemos estos días, pero no con dolor, porque siempre pensamos que no nos va a pasar a nosotros, pero sí puede suceder y ahí quedamos con la sensación que las cosas podrían haber sido distintas y causé una tragedia por mi irresponsabilidad”.

 

Fundación Emilia espera que justicia actúe de acuerdo a la gravedad del delito cometido

 

1429642132_8697Una jornada importante se vivirá este 27 de julio en el  Tribunal de Garantía de Valparaíso en el marco del juicio por el crimen vial que terminó con la muerte de Juana Ruiz (33 años)  y Karen Meza (29 años)  el 21 de febrero en Valparaíso, tras ser atropelladas por Oscar Aravena mientras esperaban locomoción colectiva. Luego de meses de tramitación y audiencias, se realizará la última audiencia de fiscalización de este juicio abreviado.

La Fundación Emilia Silva Figueroa, organismo que ha dado apoyo a las familias de las víctimas, reiteró que hubieran esperado que no se llegara a la instancia del juicio abrevia

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