martes, 20 de marzo de 2018

Carta Abierta de la Familia Fung-Gárate: Reducir la velocidad urbana impacta directamente “salvando vidas”

El día 2 de febrero de 2018, nuestra amada hija Melody Fung, una joven de 27 años llena de vida y proyectos pendientes, perdió la vida en un violento choque automovilístico, provocado por un conductor irresponsable que no respetó las máximas de velocidad urbana permitidas en la zona de avenida Tobalaba con calle Carmen Silva, en la comuna de Providencia.

El hecho fue ampliamente difundido por diversos medios, quedando además constancia de éste en las cámaras de seguridad del sector. El conductor conducía a una velocidad de más de 100 km/ hra., en una zona cuya velocidad máxima permitida de es 60 km/hra.

Como familia nos hemos cuestionado incesantemente respecto al triste destino de nuestra hija y de la enseñanza que esta experiencia nos ha dejado.

Estamos seguros que Melody, como una mujer de derecho, responsable, de firme voluntad y valores, preocupada siempre por los demás y de su entorno, habría esperado que como padres hiciéramos lo posible por hacer presente el vacío legal existente en la actual ley de tránsito.

Los accidentes de tránsito con resultado de lesiones o de muerte, provocados por el exceso de velocidad, y que nuestra normativa vigente tipifica como cuasidelitos, son sancionados en el mejor de los escenarios, con penas que no sobrepasan los 3 años de prisión efectiva.

Con el fin de modificar esta normativa, la familia, en conjunto con amigos de Melody, que en su mayoría son abogados,  hemos estudiado el proyecto de la diputada Jenny Álvarez, que en síntesis busca la pena de cárcel para infractores por exceso de velocidad, y que como consecuencia provoquen accidentes con resultado de lesiones o muerte de las personas.

Dicho proyecto cuenta con el apoyo de parlamentarios y la Fundación Emilia y se encuentra dormido en el Congreso desde el año 2015.

Como grupo queremos apoyar y activar esta iniciativa con el objeto que la conducción a exceso de velocidad se tipifique como un nuevo delito, se agregue el agravante del exceso de velocidad y de esta forma se promuevan legislaciones que ayuden a desarrollar una nueva cultura vial, donde se tenga una ciudadanía más consciente y responsable en su comportamiento vial.

En este afán, nos adherimos también a las manifestaciones civiles que rechazan la reciente votación del Senado, que se pronunció en contra del proyecto de ley que promueve la reducción de las velocidades en las zonas urbanas.

Lo anterior, en concordancia con las nuevas tendencias de las políticas viales de diferentes países del mundo que ya han reducido las velocidades en zonas urbanas, disminuyendo así el número de heridos y muertos cada año.

 

Atentamente,

Andrea Gárate y Rodolfo Fung