La educación es la base de las sociedades, pues es gracias a ella que podemos construir un futuro basado en el bien común. A partir de ello, surge la necesidad de generar consciencia y educar a los jóvenes sobre los problemas que afecta a la población, como es el caso de la Seguridad vial.
De acuerdo con la Universidad de los Andes, en Chile los siniestros viales son la principal causa de muerte de la población infantil de 1 a 14 años y la segunda en los jóvenes de 15 a 29 años. Estas cifras muestran el estado de vulnerabilidad que tienen los jóvenes en las rutas, pero también son un reflejo de la irresponsabilidad y la imprudencia que existe entre conductores, siendo el exceso de velocidad la principal causa de muertes en siniestros viales en el país.
Según cifras del INJUV, entre jóvenes de 8° básico a 4° medio (edades entre los 14 a los 18 años aproximadamente), cerca de un 50% afirma haber consumido alcohol alguna vez y se estima que cerca de un 30,9% ha consumido marihuana. Estas cifras preocupan, pues además muestran un escenario en donde los jóvenes tienen acceso a las drogas y al alcohol a edad temprana, reflejando una realidad en donde el consumo de estas sustancias está normalizado y están al alcance de los jóvenes que en un futuro tendrán acceso a una licencia de conducir, quienes verán a la conducción bajo los efectos de las sustancias como algo normal.
Es en estos casos en donde la educación aparece como el salvavidas que necesitan los jóvenes. La introducción de la seguridad vial en los planes de estudio de jóvenes es esencial para formar a personas con consciencia de sus acciones, de la misma forma en que se les enseña sobre los riesgos del consumo de drogas, pero con un acento ligado a las consecuencias de las acciones y la importancia de creación de calles seguras para toda la población: Debemos enseñar a los jóvenes que la licencia de conducir es un privilegio y que posee una serie de derechos, deberes y marcos legales que deben seguirse en todo momento.
Pero enseñar no es suficiente, necesitamos que los jóvenes puedan aplicar sus conocimientos y que se transformen en actores de cambio. El pasado 23 de enero se realizó el Seminario Global de Educación de Tránsito, donde se expuso una iniciativa implementada en tres ciudades de Vietnam, enfocada en otorgarle herramientas digitales para que pudiesen crear mejoras en los caminos y ajustes a la velocidad en donde ellos lo considerasen necesario. ¿El resultado? Creación de cruces peatonales, mejora en la infraestructura vial, establecimiento de zonas de baja velocidad, creación de un mapa de zonas seguras para los peatones y, lo más importante, la transformación de cerca de 1805 estudiantes en agentes de cambio.
El empoderamiento de jóvenes a través de este tipo de proyectos permite impulsar políticas públicas que mejoren la infraestructura vial en sectores específicos y fomenten la relación entre la ciudadanía y los organismos gubernamentales, lo que se traduce en un aumento de la legitimidad de estos y una promoción del bien común en la sociedad. La integración de los resultados levantados por voluntariados son herramientas muy importantes para fomentar el empoderamiento de los jóvenes, pues es una forma de acreditar que su esfuerzo ha dado frutos en la lucha por una sociedad con calles más seguras.
En Chile, Fundación Emilia ha implementado el proyecto de Auditorías Viales Ciudadanas, una iniciativa realizada en junto con la Global Alliance for Road Safety, enfocada en mejorar la seguridad vial en Zonas 30 km/h o de tránsito calmado. También tiene un programa de voluntariado en donde jóvenes de todo el país se transforman en actores claves para ejecutar proyectos que sensibilizan, educan y promueven cambios positivos en la sociedad. Estas iniciativas buscan transformar a la población en actores de cambio y fiscalización para la creación de espacios seguros en las calles, mejorando la seguridad vial.
Junto a esto, la Fundación también realiza jornadas de capacitación a estudiantes, buscando generar consciencia y entregar conocimientos específicos relacionados a la seguridad vial y a la conducción responsable. También, durante el mes de mayo, se realiza el “Mes de la Seguridad Vial Infantil”, una campaña enfocada en el trabajo con universidades para la capacitación de futuros profesionales y docentes sobre la importancia de la seguridad vial, realizando un ciclo educativo duradero y que pueda ser transmitido a los estudiantes de distintas generaciones.
A pesar de estos esfuerzos, sin la coordinación de las autoridades locales la creación de espacios de auditoría no entrega resultados efectivos. Es necesario fortalecer los lazos entre el gobierno y la ciudadanía, permitiendo que estas iniciativas que fomentan la participación de la población en la construcción de espacios seguros generen los resultados pertinentes para cada caso. Junto a esto, también debemos fortalecer los espacios de educación vial hacia los jóvenes, pues son parte del grupo más vulnerable en siniestralidad vial y quienes tienen la oportunidad de cortar con las conductas irresponsables que han sido “normalizadas” en los últimos años.
La creación de Políticas Públicas debe estar cimentada por una evaluación de las necesidades de los sectores en donde se desea implementar y por una coordinación con la población objetiva. Por esto, generar espacios donde la población pueda observar, reconocer y visibilizar las falencias en la infraestructura vial es fundamental para la creación de Políticas Públicas duraderas y de calidad.
En 1938, Pedro Aguirre Cerda dijo que “Gobernar es Educar”, estableciendo a la educación como la base del progreso. Hoy debemos “Educar para Gobernar”, entregándole a los y las jóvenes las herramientas para crear los medios que nos permitan progresar hacia el bien común.
Juan Ojeda O., Profesional de Apoyo en Políticas Públicas, Fundación Emilia.