«Siniestros viales en Chile: cifras, causas y desigualdades invisibles» por Yury Bustamante

Miércoles 8 de Abril de 2026:– En Chile, los siniestros viales dejaron 1.428 fallecidos en 2025 y 5.799 lesionados graves ese mismo año. Según fuentes de Carabineros de Chile y procesadas por Fundación Emilia, en el periodo 2010–2025, la cifra total de siniestros viales ha bajado de más de 90.000 anuales en 2017 a menos de 59.000, lo que parece un avance. Sin embargo, la disminución estadística no permite apreciar nada sobre quienes siguen siendo los más afectados, estos casi 5800 lesionados graves, ni sobre qué ocurre con ellos posteriormente. Detrás de cada número hay una persona que debe enfrentar sola los trámites, el duelo y la burocracia, a menudo sin apoyo institucional adecuado.

Analizar esa experiencia exige formular preguntas que el análisis puramente técnico a veces prefiere eludir: ¿a quiénes les ocurren los siniestros viales?, ¿quiénes pueden recuperarse y quiénes no?, ¿sirve el lenguaje de la resiliencia cuando las condiciones materiales para recuperarse no existen? La elección entre los conceptos de víctima y sobreviviente no es un debate semántico: es una disputa sobre qué tipo de respuesta ofrece la sociedad chilena, a través del Estado, a las personas afectadas.

El la conducción no atenta a las condiciones del tránsito ha sido la principal causa de siniestros alcanzando el 43% en el periodo 2021-2025, siendo el exceso de velocidad la causa probable con 940 personas fallecidas de un total 19.200 siniestros por la misma causa, lo que indica que cada 20 siniestros por exceso de velocidad hay una persona fallecida.

Las estadísticas agregadas oscurecen el hecho de que el riesgo vial en Chile se distribuye de manera desigual: los peatones, ciclistas y usuarios de transporte público concentran la mayor vulnerabilidad. Esto significa que no afecta de la misma manera a quien conduce un automóvil propio y a quien cruza una avenida de alta velocidad frente a la falta de opciones de desplazamiento. La clase social y el territorio actúan como determinantes silenciosos tanto del riesgo de siniestro como de la calidad de la recuperación posterior.

La reducción de fallecidos en un 15,4% entre 2015 y 2025 debe, además, leerse junto al crecimiento sostenido del parque automotriz. De este modo, el riesgo per cápita no mejora al mismo ritmo que el número absoluto de eventos, y es posible que los avances estadísticos estén siendo impulsados por mejoras en los desplazamientos de quienes ya tienen acceso a movilidad segura, mientras los sectores más vulnerables mantienen o incrementan su exposición relativa. En consecuencia, los avances estadísticos pueden coexistir con un deterioro real de la seguridad en los territorios de mayor vulnerabilidad vial.

Por Yury Bustamante, Psicólogo Clínico/Sociólogo, Fundación Emilia.




© 2023 Copyright Fundación Emilia. Desarrollado por Agencia La Firma.