El daño invisible de los siniestros viales por Paola Mondaca C.

Martes 17 de Marzo de 2026:- Desde el Área de Atención a Víctimas de Fundación Emilia, Paola Mondaca reflexiona sobre las consecuencias sociales y emocionales que enfrentan las personas afectadas por siniestros viales y la importancia de fortalecer los sistemas de apoyo y acompañamiento.

«Hablar de siniestros viales suele remitirnos a cifras, estadísticas y titulares que se repiten con dolorosa frecuencia. Sin embargo, detrás de cada número hay una historia que no termina cuando se apagan las sirenas o se cierra una carpeta investigativa. Para las víctimas y sus familias, muchas veces el verdadero impacto comienza después: cuando enfrentan el duelo, la incertidumbre, los trámites y un sistema que no siempre logra responder de manera oportuna ni integral.

Desde el Área de Atención a Víctimas de Fundación Emilia somos testigos cotidianos de esa realidad. Personas que llegan buscando orientación, contención o simplemente ser escuchadas; madres, padres, hijas e hijos que, tras un hecho vial grave o fatal, deben reorganizar su vida sin contar siempre con las herramientas, redes o información necesarias para hacerlo. En muchos casos, el daño no es solo físico o emocional: también es social, económico y familiar.

Acompañar a una víctima no significa únicamente entregar información legal o derivar a una atención psicológica. Implica reconocer su experiencia, validar su proceso y ofrecer orientación en un camino que suele ser largo y complejo. También supone explicar con claridad procedimientos institucionales que muchas veces resultan confusos, orientar frente a organismos que no siempre dialogan entre sí y sostener emocionalmente cuando el cansancio, la rabia o la frustración aparecen.

El trabajo con víctimas de siniestros viales también nos enfrenta a las brechas del sistema. Muchas necesidades quedan fuera de los marcos formales de atención: apoyo social inmediato, orientación municipal, ayudas económicas o acompañamiento comunitario. Por ello, el trabajo en red resulta fundamental. Municipios, DIDECO, centros de atención a víctimas, servicios de salud, sistema de justicia y organizaciones de la sociedad civil deben articularse para que la respuesta no dependa únicamente de la capacidad individual de cada persona afectada para acceder a ayuda.

Como sociedad, aún nos cuesta comprender que la seguridad vial no termina en la prevención ni en la sanción. También se expresa en la reparación, en el acompañamiento digno y en el reconocimiento de las víctimas como sujetos de derechos. Cada vez que una persona afectada por un siniestro vial queda sola frente a un sistema fragmentado, estamos fallando colectivamente.

Visibilizar el trabajo de atención a víctimas no busca generar lástima ni sensacionalismo. Busca generar conciencia. Porque acompañar, orientar y sostener también forma parte de la construcción de una sociedad que protege la vida. Y porque ningún proceso de justicia ni de reparación es posible si no ponemos a las personas —y su dignidad— en el centro.»

Columna de Paola Mondaca Concha

Asistente Social – Área de Atención a Víctimas

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